
Una nueva generación de los hermanos Castro emerge en Cuba: mientras un nieto y un sobrino nieto consolidan su posición dentro de la élite política, otro sucesor asoma como un excéntrico “influencer” que afirma que los cubanos aspiran al capitalismo.
Desde enero, la administración de Donald Trump está aplicando una política de máxima presión contra la isla comunista, exigiendo cambios y restringiendo las exportaciones de petróleo al país. Sin embargo, la familia Castro conserva su poder en esta isla de 9,6 millones de habitantes.
Sus descendientes se perfilan en el entramado político del gobierno cubano.
La familia Castro
Raúl Guillermo Rodríguez Castro, coronel y guardaespaldas de su abuelo el expresidente Raúl Castro, de 94 años, habría participado en recientes conversaciones con funcionarios estadounidenses aunque no ostenta ningún cargo oficial.
Por otro lado, Oscar Pérez-Oliva Fraga, hijo de la hermana mayor de Fidel y Raúl Castro, fue promovido recientemente a viceprimer ministro.
Y también está el excéntrico Sandro Castro, de 34 años, nieto del fallecido padre de la revolución cubana Fidel Castro (1926-2016) y propietario de un bar. Con casi 160.000 seguidores en Instagram publica videos satíricos sobre las dificultades que atraviesa la isla.
Hace una semana causó revuelo tras declarar en una entrevista con CNN, cerveza en mano desde su departamento en La Habana, que el presidente Miguel Díaz-Canel “no está haciendo un buen trabajo” y que “la mayoría de los cubanos quiere capitalismo, no comunismo”.


