
Donald Trump partió rumbo a Pekín el martes para reunirse con su homólogo chino, Xi Jinping, asegurando que su visita sería fructífera a pesar de las posibles fricciones por Taiwán y el conflicto en Oriente Medio.
El republicano no quiere que la guerra contra Irán, país aliado de China, arruine la fastuosa recepción que le brindará Xi el jueves y el viernes.
“Tendremos una larga conversación al respecto”, dijo Trump el martes a los periodistas que acudieron a presenciar su partida de la Casa Blanca.
Trump, enfrascado en un conflicto mucho más largo y complejo de lo que preveía, aseguró sin embargo que no necesita de la ayuda china con Irán.
Se espera que el mandatario arribe a suelo chino este miércoles.
Al considerar que China no había causado “problemas” frente al bloqueo impuesto por Estados Unidos a los puertos iraníes, Trump declaró sobre su homólogo chino que “es alguien con quien nos llevamos bien”.
“Creo que verá que van a pasar cosas buenas”, agregó el presidente estadounidense sobre su visita.
Se trata de la primera visita a China de un presidente estadounidense desde la que él mismo realizó en 2017.


