Farmear aura: cuando la necesidad de parecer puede convertirse en un problema de salud mental

Por: Doctor Ramón Ceballo
En los últimos días he recibido de varios amigos vinculados a los medios de comunicación la invitación a compartir mi impresión sobre algunas de las nuevas expresiones y tendencias que están surgiendo en las redes sociales. Entre ellas, una que particularmente ha llamado mi atención es “farmear aura”, un término que comienza a formar parte del lenguaje cotidiano de muchos jóvenes.
He preferido abordar el tema desde la perspectiva de la salud mental. No se trata de juzgar una nueva moda ni de convertir una expresión popular en un problema psicológico. Se trata de comprender qué puede existir detrás de la necesidad de proyectar determinada imagen, obtener reconocimiento y buscar constantemente la aprobación de los demás.
Las redes sociales están creando nuevas formas de hablar, relacionarse y construir identidad. “Farmear aura” o aura farming describe la conducta de buscar deliberadamente reconocimiento, admiración, estatus o una determinada imagen ante los demás. Una persona puede intentar proyectarse como superior, atractiva, exitosa, segura, diferente o especialmente interesante.
El término combina “aura”, entendida como presencia o atractivo personal, con “farming”, expresión tomada del lenguaje de los videojuegos que alude a acumular recursos mediante acciones repetidas. En las redes, la lógica puede ser sencilla: hacer algo llamativo, publicarlo, recibir “likes”, comentarios, seguidores o reconocimiento y repetir la conducta.
A primera vista, puede tratarse simplemente de una forma divertida de presentarse en internet. Farmear aura no es un trastorno mental, ni significa por sí mismo que una persona tenga un problema psicológico. La preocupación surge cuando la admiración externa comienza a convertirse en una necesidad para sentirse valioso.
Cuando alguien necesita demostrar permanentemente que es superior, atractivo o exitoso y no obtiene la respuesta esperada, puede experimentar ansiedad, irritabilidad, frustración o tristeza. En determinadas circunstancias, este comportamiento puede relacionarse con baja autoestima, inseguridad, ansiedad social y dependencia de la validación externa.
También existe una conexión con fenómenos como la soledad, la comparación social y la necesidad de pertenencia. La persona puede comenzar a medir su valor comparándose con otros y utilizando las reacciones de la audiencia como una especie de termómetro de su propia autoestima.
La investigación científica sobre redes sociales y salud mental, especialmente en adolescentes, no permite establecer una relación causal simple. Sin embargo, existe mayor preocupación cuando el uso se vuelve problemático y aparecen mecanismos como la comparación social, la búsqueda permanente de aprobación y la preocupación excesiva por la propia imagen.
Por eso, “farmear aura” puede entenderse también como un fenómeno cultural de una época en la que la identidad se construye frente a una audiencia. El problema no está en querer parecer atractivo, seguro o interesante; está en llegar a creer que nuestro valor depende de cuántas personas lo confirman.
La verdadera preocupación aparece cuando dejamos de preguntarnos “¿quién soy?” para preguntarnos únicamente “¿cómo estoy siendo percibido?”.
En una sociedad cada vez más digitalizada, educar para la salud mental significa enseñar a nuestros jóvenes que una vida no necesita convertirse permanentemente en contenido, que la autoestima no puede depender de un algoritmo y que la verdadera identidad se construye también en la vida real, en nuestras relaciones, capacidades y valores, no solamente frente a una cámara.


