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La abstención electoral ¿mito o realidad?

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Por Máximo Sánchez.

 

En 2020, en la República Dominicana se llevaron a cabo dos elecciones, una municipal que fue aparatosamente suspendida el 16 febrero de ese año, para luego ser celebrada un mes después el 15 de marzo, y las elecciones generales presidenciales y congresuales, celebradas el 5 de julio del mismo año.

 

Esos dos eventos electorales fueron de suma importancia, para los hechos políticos que se desarrollarían en el futuro. En esas elecciones, los estrategas del Partido Revolucionario Moderno (antiguo PRD) aprendieron cómo imponerse como minoría en los certámenes electorales del futuro dominicano.

 

Dando una mirada retrospectiva de los hechos y las cifras, tenemos que el fracaso de la JCE el 16 de febrero, provocó sin lugar a dudas, una desmotivación en los votantes que, dejaron de asistir el 15 de marzo y que tampoco participaron en las presidenciales y congresuales de julio del 2020; esta es una razón que, unida a la pandemia y a la división del PLD, justifica el alto porcentaje de abstención de esos eventos.

 

Cuando decimos que el PRM sale ganancioso siendo minoría, lo hacemos por los siguientes números; en las presidenciales del 2020, la asistencia a las urnas fue de 55.29%, mientras que el padrón general era de 7 millones 529 mil 932 votantes; el 55.29% son solo 4 millones 103 mil 362; ahora, veamos ¿Qué porcentaje con respecto al padrón general sacó el candidato ganador?

 

El presidente Abinader fue el ganador y obtuvo el 52.52% de esos votos válidos, o sea 2 millones 154 mil 876 votos; y esa cifra como porcentaje del patrón general registrado con derecho a voto, no es más que el 28.61% de los dominicanos registrados para votar; y así, podemos extender la misma perspectiva, para todos los funcionarios elegidos en esas elecciones.

 

Pero, antes de continuar con el aprendizaje de los estrategas del PRM sobre la conveniencia de la abstención, debemos comparar las cifras de la elección presidencial anterior con esta del 2020, o sea la del 2016; ¿Cómo hablar de niveles continuos de abstención? cuando en el 2016, la participación electoral, con una proyección de un candidato muy por encima de sus oponentes fue de un 69.60%.

 

Así fue, con un padrón de registrados para votar de 6 millones 765 mil 245; el gobernante Danilo Medina obtuvo el 61.74% de los votos emitidos, o sea 2 millones 847 mil 438 votos; o sea que mientras en el 2016, el país eligió un presidente con casi 3 millones de votos, en el 2020, nos pasó a gobernar Luis Rodolfo Abinader con 2 millones y un pico de “cotorra” (154 mil 876 votos) parlanchina.

 

Luego de analizar los resultados del año 2020, con un asesor electoral sumamente experimentado en esas lides; los estrategas del PRM decidieron jugar sus cartas a una abstención inducida; para ese propósito, necesitaban una red de comunicación que, alimentara minuto a minuto la idea en el electorado de una alta valoración del presidente Abinader; llegado el tiempo preciso, se orquestó la maquinaria de encuestas.

 

Y es así que, antes de finalizar el año 2022 la percepción de una segura reelección presidencial, ya estaba fabricada; faltaba por apuntalar la invencibilidad del Presidente; y para ello se llegaron a publicar encuestas que suponían hasta un 80% de favorabilidad para el primer Ejecutivo de la Nación.

 

¿Qué pasó realmente en el 2024? _Pues, con una oposición dividida, y una percepción creada de que el presidente Luis Abinader era imbatible, las masas de votantes del partido más grande y más exitoso electoralmente del país, el PLD, ahora dividido entre Fuerza del Pueblo y su fuente original, por segunda vez, como en el 2020 se quedaron en sus casas y no fueron a las urnas, pues según las encuestas Abinader estaba ganado.

 

Las cifras del 2024, sin pandemia, sin lluvias, en un día domingo, sin ningún obstáculo que impidiera la participación, demuestran lo que acabamos de establecer; el presidente Abinader es reelecto, con todo el aparato del Estado trabajando a su favor con solo el 30.78% del electorado general, o sea que, en 4 años de gobierno, solo pudo lograr aumentar alrededor de un 2% a su favor de todos los electores.

 

Las cifras de participación en las elecciones generales dominicanas, solo decaen en los años 2020 y 2024, y las razones son más que obvias, por nuestras explicaciones anteriores; en el 2028, donde las circunstancias serán, salvo hechos imprevisibles, completamente diferentes a las actuales, nos veremos frente a la convocatoria de los grandes líderes y las pasiones disímiles de un electorado que, puede llegar hasta a la violencia y el paroxismo.

 

En el 2028, debe haber un duelo de titanes; de un lado el Dr. Leonel Fernández y su partido que ya viste pantalones largos; y de otro lado el PRM, con quien elija de candidato, con una parte del Estado empujando a su favor; una parte del Estado, porque no todos los perremeistas quieren sentarse en el banquillo de los acusados.

 

El 2028 desintegrará la mitificación de la abstención electoral dominicana.

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