Opinión

De las falencias del Sistema Judicial a las ejecuciones extrajudiciales

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Máximo Sánchez.

 

 

En la República Dominicana se escucha con frecuencia hablar de los avances del sistema de justicia; pero no estamos seguros de que quienes ponderan estos avances, estén enterados de que la sociedad dominicana a la que deben responder estos avances, no solo son los grandes empresarios y los conglomerados de las élites de la vida nacional.

 

La sociedad dominicana es el conjunto de todos los seres humanos que, subsisten dentro del territorio nacional; los grandes empresarios, dueños de los capitales y medios de producción; los trabajadores que mueven la producción de bienes y servicios; los pequeños comerciantes que trasiegan la producción a los consumidores; y las barriadas que viven entre penurias y miserias diversas.

 

¿Ha avanzado la justicia para llegar a la puerta de todos? No lo creemos, y no es así. Cuando el sistema de justicia, no escucha el clamor de los humildes, el portazo resuena en la conciencia ciudadana; cuando miles de presos preventivos se pudren en mazmorras malolientes, sin ver una luz para sus procesos judiciales, no existen puertas abiertas para que fluya la justicia.

 

El congestionamiento de las cárceles con los presos preventivos, es lo que provoca que los jueces y fiscales reciban los delincuentes reincidentes y los dejen volver a las calles, a pesar de sus hechos punibles; y se van en libertad, no solo porque el cupo es mínimo en los reclusorios, sino también porque dejan buenos peajes al salir a delinquir de nuevo.

 

La delincuencia es un negocio polifacético en nuestro país; comienza en las calles, donde miles de rateros roban impunemente, con anuencia policial y pagan sus cuotas para seguir libres y en la actividad; a eso se le suma, el tráfico y venta de narcóticos que, por supuesto paga mejores dividendos a las autoridades que lo permiten; pero eso es solo el comienzo.

 

Luego tenemos los apresamientos y sometimientos a la justicia con expedientes flojos, para que ese delincuente contribuyente del sistema pueda volver a la calle; pero en esa misma página, podemos poner a los que por alguna razón hay que enviar a las cárceles, para continuar allí con el sistema de beneficios que enriquecen a los que administran el sistema carcelario.

 

Las ejecuciones extrajudiciales

 

En la República Dominicana no existe la pena de muerte, y si existiera, para ejecutar un reo, tendría que haber pasado por un juicio previo que demuestre que debe pagar con la vida por sus delitos. Quien calificó los intercambios de disparo, como ejecuciones extrajudiciales fue el fenecido Dr. Franklin Almeida, cuando fungió como Secretario de Interior y Policía.

 

Para no ir más atrás, cuando a mediados del siglo pasado, a los políticos de la izquierda insurgente, se les eliminaba con un intercambio de disparo; y solía suceder que la pistola encontrada al occiso ya había aparecido en un juicio previo de un apresado por armas ilegales, ahí aparecía el recurso del famoso “reenvío” que, fue motivo de un periódico panfletario.

 

Ahora, centrándonos en el presente y en el marco del auge de la criminalidad, el daño irreversible que la corrupción judicial y policial ocasionan a la sociedad dominicana, es apuntalado por las declaraciones emotivas del presidente Luis Abinader, cuando dice: “Entréguense o les irá peor”.

 

Las estadísticas de presidente Abinader en materia policial son tenebrosas; en el 2021 la Policía Nacional le quitó la vida en enfrentamientos de disparos a 77 personas (no juzgadas, ni condenadas) en el 2022 murieron 139 más, en el 2023 fusiló de manera extrajudicial a 178, en el 2024 a 227, en el 2025 a 187; y este año en el corte de septiembre iban 200 muertes. ¿Cuántos más serán sepultados en los meses que restan para terminar el año?

 

Para eliminar tantas personas delincuentes o no, hacen falta muchos policías que aprieten los gatillos; ¿Qué pasa con un policía que haya pasado una o dos veces por el trance de desvivir a alguien? Una cosa es segura, ese policía jamás volverá a ser una persona normal.

 

Por esa razón no es de extrañarnos, ver escenas de un joven levantando las manos y pidiendo clemencia por su vida, cuando un policía le dispara a mansalva; por la misma razón, suceden hechos como aquel policía que se devuelve en un desfile de carnaval en Santiago de los Caballeros y le dispara a un niño; esa es la misma razón por la que un energúmeno policía le quita la vida a la arquitecta Leslie Rosado en Boca Chica.

 

Policías profesionales y delincuentes policías

 

Ejemplo de profesionalidad, el día 13 de agosto del 2022 en la ciudad de Raleigh, en Carolina del Norte, USA, el joven de 15 años Austin Thompson, desató un tiroteo masivo que comenzó en el vecindario de Hedingham y se extendió hasta el sendero del Neuse River Greenway Trail; el enfrentamiento terminó horas después con 5 occisos y 2 heridos.

 

Pero el perpetrador Austin Thompson no estaba entre los occisos; la Policía de Raleigh, lo capturó herido, pero vivo; luego de recuperarse de sus heridas, se declaró culpable de los hechos donde murió uno de sus hermanos y un policía fuera de servicio.

 

Las filas policiales dominicanas están repletas de criminales que se han ido curtiendo en el oficio de desvivir personas; las ejecuciones extrajudiciales son los entrenamientos para esta macabra profesión.

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