
Editorial periódico Camino.
Hay personas cuya existencia deja huellas que el tiempo jamás podrá borrar.
Seres humanos que, con la sencillez de su saludo, la nobleza de su corazón y la generosidad de sus acciones hacen de este mundo un lugar más hermoso.
Así han escrito Martha Luz y Efrain, de la parroquia Santos Médicos Cosme y Damián, Santiago, a donde asistía la doctora Lily Josefina Rodríguez González, rectora de UTESA, que el pasado 2 de este mes regresó a la Casa del Padre Eterno.
De ella se han dicho palabras hermosas que salen del alma, porque el que pasa por la vida haciendo el bien, siempre encontrará el cariño, respeto y la admiración, aunque se haya marchado al cielo para encontrar la morada definitiva que el Señor de la Vida nos ha preparado.
Desde CAMINO llegue nuestro abrazo solidario y lleno de esperanza para Doña Ingrid González, madre de Lily, y a toda la familia que pasa por este momento de tristeza.
Nos consuela la esperanza de que un día volveremos a encontrarnos con nuestros seres queridos, como nos lo prometió el Señor, amigo fiel que nunca falla.


