Por amor a Dios y por conmiseración al prójimo, eduquemos las emociones
Por Darío Nin. Yo, no se si usted ha sentido impotencia y al mismo tiempo el imperativo de gritarle a alguien dos o tres improperios para decirle: ¡Mira…, como es que no te das cuenta! Le aseguro que realmente de vez en cuando, pero muy a menudo también me sie... Mas »

