En los últimos cinco años, Cuba ha registrado una de las contracciones más severas de su historia reciente: la isla ha perdido alrededor del 15 % de su producto interno bruto (PIB) y más del 20 % de su población, según estimaciones demográficas y económicas.
Si se toma como referencia una población cercana a los 11 millones de habitantes antes del éxodo reciente, la reducción supera los dos millones de personas en apenas un lustro. El impacto es doble: menos actividad productiva y una disminución significativa de la fuerza laboral, del consumo interno y de la base tributaria.
Con una superficie de 109,884 kilómetros cuadrados, Cuba sigue siendo la isla más grande del Caribe. Sin embargo, su población actual, estimada en torno a los 9,7 millones de habitantes, sitúa su densidad poblacional en aproximadamente 89 habitantes por kilómetro cuadrado.