Opinión

Democratización de los medios de comunicación y violencia social

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Por Emilia Santos Frias

Constantes ataques verbales, agresivos; injuria, difamación…, desde cualquier medio de comunicación de masa, cualquier contacto de redes sociales, presentes en el actual panorama mediático, producen como se observa, consecuencias nefastas a la presente y futura generación, a la sociedad. El uso del lenguaje para incitar y difundir  antivalores, concretamente, guía a decadencia, desesperanza, escaso deseos de que la población quiera educarse y ser útil a su colectividad.

Esto así, con énfasis en el gran segmento vulnerable. Sin duda alguna, un hecho desgarrador, máxime, cuando se ve expresamente que se desea alcanzar  éxitos, pero sin subir peldaños. Obtener dinero fácil y rápido, sin ofrecer como tributo experiencia en el trabajo, basado en esfuerzo tesonero y realizado de forma honesta. La democratización de los medios de comunicación masiva, con acciones tan positivas como que ya no somos escuetos consumidores pasivos de información, sino,  participantes activos, creadores y difusores de  contenidos informativos.

Un derecho fundamental, la expresión y difusión del pensamiento. Pero se ha olvidado que es un derecho humano, subordinado a otros, como el respeto a la dignidad humana, moral, el buen nombre…, de nuestros semejantes. Sin lugar a dudas, gran responsabilidad de lo descrito recae en los mass media tradicionales y electrónicos, que al igual que la familia, con la democratización de la internet, parecen haber perdido su norte u olvidado su rol.  Hoy cual mercader embustero, venden bolas que hasta los más adultos hacen propia.

Por otro lado, está la adicción a todo tipo de contenido, verbigracia: chatarra o basura. Grandes y pequeños, pegados al celular escuchando unas especies de novelas rápidas;  narraciones pintorescas, cargadas de violencia, envidias, crueldad, mal uso del lenguaje, chismes, diálogos que desvirtúan la moral y buena costumbre de nuestras naciones. Se pensó que la pluralidad de voces en los mass media, vendría a fragmentar monopolios u oligopolios de la información, a fortalecer mecanismos de control ciudadano, por ser defensores absolutos de las audiencias, que procura transparencia, rectificación y  ético en los medios de comunicación.

Pero, ioh sorpresa! Grandes retos enfrentamos ante las facilidades que nos ofrecen el internet y las redes sociales. Porque cualquier persona pública contenido, no todo lo que difunde es real, verificable, hace aportes a la sociedad…, en contraste, se propaga con más facilidad  noticias falsas  o fake news, que impactan negativamente a la economía, seguridad nacional, a la sociedad.

Si esa no es una forma clara de violencia social, ¿diga usted qué lo es? Indudablemente, se realiza adrede, para de forma colectiva vulnerar la integridad física, psíquica, emocional de un ser humano o relacionarle  con un hecho malsano: juicios paralelos, escarnio social, linchamientos mediáticos. Debido a las carencias humanas, en vez de hablar de logros de nuestros compueblanos, de acciones de éxitos y fortalecimiento de nuestros Estados, surgen conversaciones, narrativas, que buscan normalizar la desgracia. ¿Cuándo se convirtió la vida privada en noticias?, ¿quién dijo que lo es?.

Por esta razón, los medios de comunicación que ahora tienen como excusa el dicho de que la comunicación cambio…, tendrán que hacer un mea culpa, y con esa equivocación, reingeniería, como forma de  mitigar la agresividad, matices de difamación y ofensa a la moral, difundida desde distintos canales. Actualmente, vampiros de la comunicación, que se alimentan de la economía de la atención en esta, la era digital, crean y abusan del mal llamado recurso escándalo, presente en informaciones, y falsas noticias.  Provocan confrontación, para lograr vistas o visitas de incautos. Sin dudas, hoy más que en siglos anteriores, el sensacionalismo despiadado, arropa las normas deontológicas.

Más cuando el intrusismo y cualquiera personas, escondida detrás de un seudónimo, con herramientas tecnológicas, altas o bajas, puede hacer opinión. iZafa, que Siglo de la Información y la Conectividad, nos gastamos!. La inmediatez que era una estampa  mayúscula de algunos medios tradicionales,  en la actualidad, desde los contactos de  redes sociales, pondera la difusión de opiniones e informaciones sin filtros editoriales ni verificación precedente. Es así,  como, muchos seres humanos heridos, cobarde, con malquerencia en sus corazones, y gran raíz de amargura, se esconden para emitir juicio de valor demoledor, porque viene del odio. Mientras sus creadores, salen ilesos y sin asumir responsabilidades.

Por eso saludamos la llegada del nuevo Código Penal de nuestra nación, vigente desde el cinco de agosto del año en curso, que entre las 70 nuevas figuras o  tipos penales, incorporó el ciberacoso  o ciberbullying;  violencia económica, patrimonial,  autosecuestro, entre otros. Con penas endurecidas de cinco a 60 años. Ahora hay un alto a  un ecosistema que se mantuvo dividiendo más nuestro segmento poblacional; haciendo más fuertes las grietas, y brechas culturales que ya tenemos. Que se burla de acciones de bien, y ve como pifia, educarse; fortalecer las instituciones de la sociedad: la familia, academias, iglesias, clubes…, ienhorabuena!

En ese sentido, es hora de ejercitar cambios de hábitos, hay que abstenerse de consumir informaciones que solo alteran su paz y salud biopsicosocial. Cambiar ese esquema por noticias e informaciones emanadas de fuentes serias, veraces, éticas, respetuosas y garantistas de derechos humanos, y fundamentales.  Tenemos que cuidarnos de caer en este juego tan malsano, que además de enganchar o predisponer a la dependencia, violenta hasta la comunión espiritual. Por nuestras familias y semejante es necesario limpiar nuestros sentido de la infodemia. El cambio si se ejerce de forma colectiva, se verá en nuestra sociedad y ella lo retribuirá, pues, como bien se dice, es nuestra mente y cuerpo extendidos. iFrenemos la violencia social!.

Hasta la próxima entrega.

La autora reside en Santo Domingo

Es educadora, periodista, abogada y locutora.

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