Opinión

ECO DESDE EL MONUMENTO: El merengue está de luto

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Por: Rafael A. Escotto

 

El día que murió Johnny Ventura en Santiago de los Caballeros el cielo vestía un color gris triste; aquella tarde se escuchaban gemidos desgarradores; del cielo apenado brotaban lágrimas que corrían presurosas por las mejillas de la patria. A la gente se le veía en un ir y venir agitado de un lugar hacia otro. 

 

Al parecer la isla había entrado repentinamente en turbación dada la magnitud de la noticia: una señora con su cabeza llena de rolos se presenta al lugar y exclama: «¡Murió Johnny Ventura!… ¡Murió Johnny! 

 

En medio de la algarabía el viejo Adolfo, quien solía presagiar borrascas, entra remolcando su pierda derecha de una caída reciente y le dice al rubio del colmado la Zurza: «Oiga rubio ¿verdad que anoche llovió en la presa?, y el rubio le contesta: «Llovió alguito, pero no tanto, viejo» 

 

–«Le digo esto, poique fue que anoche soné que la presa se había rebosao.»

–«Viejo ¿usted no sabe lo que pasó hoy en Santiago?», pregunta el «rubio un tanto compungido

–¡Y que voy yo a sabei, mi jijo!

–«! Murió Johnny Ventura!», dijo

–! Como!… ¡que!…,Exclamó el viejo  y, seguidamente pregunta 

–«¿De qué murió? ¿De covid-19?

–«A sigún, de un infarto,», exclamó aquel hombre

–«Eso es muy lamentable, porque Johnny fue un merenguero que puso a bailar jata los cojos como yo.», respondió el viejo.

 

Cada vez que Johnny subía a la tarima a cantar y a tocar abría sus alas como un pavo real extendiendo sus plumajes de vistosos colores. Su presencia era gloriosa. Su ritmo, su estilo de bailar y su majestuosidad llamaban la atención del público. ¡Era contagioso! Fue un artista que se convirtió, sin ninguna duda, en un icono del merengue en todo el mundo.

 

A todo esto llega una señora muy emperifollada y le dice a doña Gloria, la dueña del colmado: «¡Déme una funda de arroz de tres libra, píqueme un pollo y me da también una lata de habichuela roja, que hoy estoy muy triste, murió mi ídolo Johnny Ventura y no estoy por cocinar mucha cosa!. Es más doña Gloria, páseme una cerveza  que me la voy a tomar en nombre del caballo mayor», profiere la señora.

 

Al oír a aquella señora expresarse de esa manera, otro parroquiano le interpela: «Usted parece que ha bailado en muchas fiesta con Johnny Ventura y el combo show ¿verdad, doña?», inquiere el caballero.

 

–«Madamas le digo que soy maeña y cuando se decía por allá que Johnny Ventura venía a tocar una fiesta al Samoa Bar, el pueblo de Mao, Valverde, no había espacio para bailar en el salón; solo le digo que desde los campos venían mujeres buenamoza a caballos. Johnny fue mi ídolo. El mejor merenguero que tuvo el país.», expresó la señora con lágrimas en sus ojos.

 

Un señor que acababa de desmontarse de su vehículo, después de saludar dice: «¡Que lamentable la muerte de Johnny Ventura! Pero, él logró muchas, muchas cosas en su vida, se hizo abogado, fue alcalde del Distrito Nacional y tuvo una proyección grandiosa a nivel internacional como artista. Su legado no podrá ser igualado por todos estos años.» 

 

En medio del ambiente de lamentos Llega al emblemático colmado el empresario Luis Rafael Arzeno con rostro triste y una expresión de dolor que nos contagia a todos trayéndonos recuerdos con los merengues de Johnny. Rafael Valentín –Latín- Lozada le dice a Luis: «Oye Luis, aquí estamos invadidos de tristeza con la muerte del Caballo mayor, ponte uno de los merengues de Johnny.»

 

–«! Que te parece Latín!: «Merenguero hasta la tambora.» A la maeña del Samoa Bar, todavía con su cintura curvilínea se le ve dando una pasito a lo Johnny  y todos nos quedamos observando el espectáculo.

 

En ese momento aparece el profesor Braulio Rodríguez con su esposa y ambos disfrutan del momento dentro de la nostalgia que ha dejado en Santiago la muerte del artista. Es el profesor y escritor Braulio quien le sugiere a Luis Arzeno poner a tocar en su celular el merengue «Los saxofones», grabado por Johnny junto a Jochy Sánchez y tocado en el Gran Teatro del Cibao. 

 

Manuel Ulises Bonelly, vecino del sector La Zurza, Santiago,  un gran amante del merengue llega al colmado en su bicicleta, se desmonta, saluda y, deplora la muerte de Johnny Ventura. Y, seguidamente expresa: «Yo bailé los merengues de este artista en el Centro Español de aquí.» 

 

Finalmente, Manuel Ulises, Braulio y el poeta Luis José Rodríguez proponen en honor al artista fallecido poner a tocar el merengue «Cuando yo me muera», en la voz de Johnny Ventura y el Combo Show. Todos los presentes comenzamos a tararear:

 

«Cuando yo me muera no quiero vata’ hora y lo que me vayan a dai traiganmelo ahora, cuando yo me muera que yo no quiero flore que todito beban y que nadie llore (Que Rico).

 

Que cuando yo me muera denme sepultura con el Combo Show De Johnny Ventura, cuando yo me muera no me dejen acostao’ mi último deseo es que me entierren parao’

Que cuando yo me muera denme sepultura con el Combo Show De Johnny Ventura, cuando yo me muera no me dejen acostao’ mi último deseo es q me entierren parao’ »

 

¡Adiós Juan de Dios Ventura Soriano, mejor conocido por Johnny Ventura, dejaste en la ciudad corazón todos tus éxitos, tu popularidad y  tu gloria. Fuiste merenguero hasta la tambora. Eres y fuiste verdaderamente El merengue. Paz a tu alma.

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