Opinión

Europa en ruta a convertirse en un gran parque temático

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Por Máximo Sánchez.

 

 

Antes que nada, debemos dar crédito al profesor Iván Ernesto Gatón 5por la idea de una Europa como un gran parque temático; para quienes no lo saben el profesor Gatón es un académico dominicano de mucho prestigio internacional por sus puntuales y enjundiosos análisis geopolíticos y su dominio del escenario histórico global.

 

Un parque temático es un espacio, donde se resemblan las características culturales existenciales de una época histórica, dígase, una semblanza de la era de los dinosaurios; o en el caso del entretenimiento, las diferentes atracciones contenidas en un lugar de esparcimiento humano; por ejemplo: música, juegos, teatro, deportes o cualquier otro aspecto cultural.

 

Europa, grande en la historia y la cultura occidental; cuna del Imperio Romano y sus aportes a la civilización; lecho del renacimiento de las artes y la cultura; fue el seno de los imperios modernos que desafiaron el destino de la historia de la humanidad.

 

Pero, la palabra “fue” tiene el fuerte designio de algo que ya no es, ni volverá a ser. En el relativo corto período de tiempo que data entre la llegada de los europeos a América, y el acelerado desarrollo de las colonias en estos nuevos territorios, Europa sufrió la modorra de la comodidad imperial; desatendió sus nuevas colonias, peleó guerras en oriente, y un monstruo imperial despertó allende los mares en su occidente.

 

Hoy, una Europa despojada de sus fueros imperiales por otros poderes globales, enfrenta una decadencia acelerada que, apunta hacia su irrelevancia política y económica; sus principales naciones están gobernadas por personalidades altamente impopulares que, han puesto sus intereses individuales y políticos por encima de los intereses de sus países.

 

Las mentes privilegiadas de George Pompidou, Charles de Gaulle, Willy Brandt, Margaret Thatcher o el español Felipe González, ya no abundan en la política europea; Gran Bretaña cambia primer ministro, con la frecuencia con que se cambian los pañales en los recién nacidos; Francia vive una crisis de gobernabilidad, con un descrédito profundo del presidente Enmanuel Macron.

 

Alemania, que había simbolizado la locomotora industrial y económica de Europa central, hoy cierra fábricas y sus empresas automovilísticas iconos, venden sus acciones a manos extranjeras; el último indicio del declive es el despido en esta semana de 50 mil trabajadores de las plantas de ensamblaje de Volkswagen, uno de los mayores representantes automovilísticos alemanes.

 

El último esfuerzo combinado, para hacer renacer la hegemonía de Europa, fue la creación de la Unión Europea; y no muy tardado, el mundo contempló cómo los “estados bienestar” salidos de la encrucijada de la Segunda Guerra Mundial, comenzaron a reflejar crisis económicas inmanejables.

 

La “crisis de la eurozona” que, recibió combustible fresco de la crisis inmobiliaria norteamericana que explotó en el año 2008, se reflejó con el colapso de las principales instituciones financieras de varios países de la UE; teniendo como centro de ebullición a Grecia, Irlanda, Italia, Portugal y España; su clímax fue entre los años 2011 y 2012.

 

El Brexit fue el nombre bautismal que recibió la ruptura del Reino Unido con la Unión Europea. Los ingleses se vieron cargando desigualmente en esta asociación económica de naciones y mediante referendo decidieron apartarse económicamente de la UE; esto aconteció después de la crisis de la eurozona.

 

Europa frente a los conflictos armados que le rodean

 

En el viejo orden mundial, después de la Segunda Guerra Mundial, Europa del este, pasó a formar parte de la OTAN, encabezada por los Estados Unidos de Norteamérica. Durante toda la “guerra fría”, el territorio europeo fue el escenario de los desenlaces y dramas de espionaje y contraespionaje de las hegemonías en conflicto.

 

Con la desaparición de la Unión Soviética en 1989, los países europeos alimentaron el ambicioso sueño de repartirse un territorio de 18 millones de kilómetros cuadrados, muy rico en minerales y recursos naturales, pero con una exigua población de 145 millones de personas.

 

Pero, pasadas las crisis rusas de la desaparición del viejo imperio soviético, estos se reorganizaron y pasaron a la posición de defender el legado histórico de varios siglos de existencia como nación; en esta fase, ya con una Rusia consolidada y organizada, es cuando Europa y la OTAN encaminan la guerra proxy, originada con el golpe de estado en Ucrania del 2014.

 

Europa ha dilapidado cuantiosos recursos económicos y armamentísticos, para mantener la guerra de Ucrania; una guerra que según el presidente Donald Trump, Rusia la tiene ganada y que anima a los gobernantes europeos y ucranianos a buscar una salida negociada, para no ampliar las pérdidas que ya son cuantiosas para Ucrania.

 

Ahora, ante el nuevo escenario de guerra entre EEUU e Israel contra la República Islámica de Irán, algunos de los países europeos desenvainan sus espadas e instan a los demás países de la OTAN a participar en esta guerra; en apariencia, la única salida que ven algunos líderes europeos a su debacle económica es una tercera guerra mundial.

 

A dos semanas del comienzo de las hostilidades de Oriente Medio, la humanidad está en vilo, con la esperanza de que esta guerra no escale a un conflicto mundial y definitivo en el orden NUCLEAR.

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