
Por: Juan Cruz Triffolio
Sociólogo – Comunicador Dominicano
Por quince años consecutivos, la generosidad y la solidaridad humana de los miembros de la Fundación Rancheros Unidos de New York ha vuelto a hacer presencia en la otrora olvidada comunidad de Los Ranchos de Babosico, ubicada en la zona montañosa del Primer Santiago de América, para mejorar significativamente la calidad de vida de sus esforzados y laboriosos pobladores.

Consecuencia de la tenacidad y consistencia en el trabajo colectivo, a favor de los más necesitados, un conjunto de empresarios dominicanos, encabezados por don Augusto Taveras, con la colaboración de nacionales norteamericanos, representativos de importantes empresas vinculadas con el área de los supermercados, han logrado levantar unas 578 viviendas multicolores, espaciosas y equipadas, las cuales actualmente son habitadas por igual número de familias dedicadas, fundamentalmente, a la agropecuaria.
Se trata de un ejemplo de dignidad, sin necesidad de bullanguería y falsa filantropía, que esencialmente pone de manifiesto que cuando se quiere se puede, sobre todo, cuando lo realizado tiene como propósito fundamental mejorar las condiciones materiales y espirituales de vida de una comunidad rural dominicana, enclavada en el corazón de la atractiva región del Cibao.
Allí, donde por un considerable tiempo prevaleció una realidad pesarosa, repleta de necesidades sentidas y esclavizantes, en el presente, gracias a la generosidad y el compromiso social de los rancheros residentes en la urbe neoyorquina, decidieron transformar la deprimente situación socioeconómica, habitacional, educativa y de salud, para dar paso a un espacio de convivencia sana donde los hombres y mujeres, se desarrollan y aportan en todos los órdenes a su comunidad de origen y al país, en sentido general.
Además de tener la posibilidad de estudiar en dos importantes centros educativos, en una amplia escuela y un majestuoso liceo, tienen a su disposición un extenso complejo deportivo para los amantes de diversas disciplinas.
Es importante no olvidar que, en interés de materializar sus aspiraciones profesionales, decenas de jóvenes han sido becados gracias a la contribución de la organización comunitaria que preside don Augusto Taveras para formarse en la Universidad Tecnológica de Santiago -UTESA-, en donde unos 60 estudiantes han recibido los recursos necesarios y alrededor de 25 se han convertido en valiosos médicos, ingenieros, especialistas en lenguas modernas, psicólogos y contables, entre otras profesiones.
De igual modo, resultado de la iniciativa de los integrantes de la Fundación Rancheros Unidos en New York, se diseñó y construyó un atractivo Parque Infantil, en donde los infantes comparten en su tiempo libre y disfrutan de un proceso de socialización ejemplarizante.
En lo concerniente a la atención médica de los moradores de Los Ranchos de Babosico, gracias a las iniciativas de don Augusto Taveras y el seguimiento de dos de sus fieles compañeros de labor comunitaria, Nelson Eusebio y Héctor Bueno, entre otros, en el presente funciona un centro de atención primaria y una farmacia popular en donde se ofrecen medicamentos de extraordinaria calidad al más bajo precio.
Vale decir que las calles del renovado poblado, en la llamada Sierra de Santiago, se encuentran debidamente iluminadas, rotuladas y asfaltadas, con las aceras correspondientes, y cada una de las viviendas donadas, cuenta con servicio de agua potable, dos o tres habitaciones, sala, comedor, baño, cocina con estufa y nevera, y un área similar a una marquesina como espacio para desarrollar algunas actividades festivas o productivas.
Durante su más reciente visita a la comunidad de Los Ranchos de Babosico, los miembros de la Fundación en referencia, además de inaugurar un confortable y espacioso templo católico con el nombre de La Sagrada Familia, puso en funcionamiento el modesto y necesario local de la funeraria del centro poblado con igual denominación.
Asimismo, fue motivo de satisfacción y alegría entre los rancheros, asistir al encuentro donde lograron observar la remodelación del parque infantil comunitario en donde los niños, niñas y adolescentes tienen a su disposición un área de esparcimiento sana y segura.
El día anterior a las enunciadas actividades, los miembros de la Fundación de Rancheros Unidos en New York disfrutaron de un Encuentro Cena de Confraternidad, en un centro hotelero de la ciudad de Santiago de los Caballeros, en donde también asistieron colaboradores representantes de importantes empresas norteamericanas, personalidades nacionales, representativos de diferentes sectores sociales, así como los directivos del Hogar de Niños Padre Emiliano Tardif.
De igual modo, es importante resaltar, a propósito del mencionado centro de orientación y formación de la niñez en situación de vulnerabilidad que, luego del encuentro festivo, los integrantes de la Fundación dirigida por don Augusto Taveras, representados por Nelson Eusebio, dejaron en funcionamiento la Sala de Juegos para Niños Linda Ewig, en donde los infantes podrán entretenerse dando riendas sueltas a su imaginación y talento.
Llamó la atención de muchos de los asistentes a la mencionada actividad, el momento en que una generosa dama de origen norteamericano, como muestra de aprecio y desprendimiento a favor de los niños y niñas del centro educativo en referencia distribuyó, entre cada uno de los menores, una significativa suma de dinero con el propósito de que adquieran algunos de los recursos materiales necesarios para su proceso de formación escolar.
Tiempo después, concluida la actividad anteriormente expuesta, bajo la bendición de una copiosa lluvia, los moradores de Los Ranchos de Babosico empezaron a recibir con gran entusiasmo y alegría unas 38 nuevas viviendas para seguir mejorando su realidad vivencial comunitaria.
En pocas palabras, las acciones y el aporte realizado por la Fundación Rancheros Unidos en New York, a favor de las laboriosas y humildes familias de Los Ranchos de Babosico, además de constituir una auténtica expresión de nobleza y amor, es una viva expresión de dignidad humana, que engrandece el alma de quienes la realizan y enaltece el orgullo de ser dominicanos y latinoamericanos.
Emular tan hermosa y dignificante labor es un compromiso de todos, que no permite la evasión irresponsable, individual o colectiva.
No hay tiempo que perder, redoblemos tan significativo y enaltecedor ejemplo…


