
Por: Porfirio Martinez
Lic, en Derecho.
El reciente terremoto ocurrido en Venezuela, que alcanzó una magnitud de 7.5, provocó daños materiales, interrupción de servicios y pérdidas humanas, recordándonos la fuerza de la naturaleza y la importancia de la prevención
Más allá de sus fronteras, este hecho debe servir de reflexión para República Dominicana, un país ubicado en una zona sísmica activa que no puede depender de la improvisación ante una eventual emergencia.
El llamado para República Dominicana
Nuestro territorio enfrenta riesgos sísmicos reales debido a su ubicación geográfica. Un terremoto de gran magnitud podría afectar infraestructuras, servicios esenciales y miles de familias, especialmente en zonas vulnerables.
Aunque se han realizado avances importantes, como la actualización de normas de construcción, simulacros, programas educativos y monitoreo sísmico, aún existen desafíos relacionados con la inversión, la coordinación institucional y el fortalecimiento de las capacidades de respuesta.
La preparación es responsabilidad de todos
La prevención no es tarea exclusiva del gobierno. Instituciones, sector privado y ciudadanía debemos asumir un compromiso permanente con la educación, la planificación y la reducción de riesgos.
Reflexión final
El terremoto de Venezuela debe ser una alerta para actuar antes de que ocurra una tragedia en nuestro país. La diferencia entre el desastre y la resiliencia está en el nivel de preparación que tengamos.
La pregunta no es si volverá a temblar, sino cuándo.
Prevenir no es un gasto; es la inversión más inteligente para proteger vidas, comunidades y el futuro de nuestra nación.


