Opinión

Discurso del Presidente y Canciller del Sistema Corporativo UTESA, en el acto de lanzamiento de UTESA Lab

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Ing. Frank  Rodríguez  González*

 

Lanzamiento de  UTESA LAB, la Primera acción hacia el Distrito de Innovación de Santiago de los Caballeros 

 

Distinguidas autoridades nacionales y locales, representantes del sector empresarial, rectores y líderes académicos, aliados institucionales, amigos de la prensa, estudiantes, docentes y amigos de UTESA.

Muy buenos días.

Hoy estamos cambiando la manera en que Santiago se piensa a sí misma. Y deseo iniciar con una pregunta que marcará esta reflexión:

¿Qué ciudad queremos construir para las próximas generaciones?

Porque las ciudades no se transforman de manera fortuita. Se transforman cuando tienen una visión clara de su futuro y deciden actuar para alcanzarlo.

Santiago ha sido durante décadas una de las grandes fuerzas económicas de la República Dominicana. Somos la capital del Cibao. Somos industria, agroindustria, zonas francas, salud, comercio, exportaciones, emprendimiento y talento. Somos una ciudad construida sobre la cultura del trabajo, la iniciativa privada y el esfuerzo de generaciones de mujeres y hombres que creyeron en el potencial de esta región.

Sin embargo, el mundo está cambiando. Las ciudades ya no compiten únicamente por infraestructura ni por costos de producción. Hoy compiten por conocimiento. Compiten por creatividad. Compiten por atraer, desarrollar y retener talento. Y esa realidad nos obliga a reconocer algo fundamental: el modelo que nos permitió llegar hasta aquí no necesariamente será el mismo que nos permitirá liderar los próximos veinte años.

Hoy las regiones más exitosas del mundo no son únicamente las que producen más. Son las que generan más conocimiento, desarrollan nuevas soluciones y convierten ideas en oportunidades. Son las que saben transformar el talento de su gente en progreso, competitividad y bienestar colectivo.

La buena noticia es que Santiago tiene todo lo necesario para convertirse en una referencia regional de desarrollo basado en el conocimiento. Santiago cuenta con universidades de excelencia, empresas dinámicas, organizaciones sociales y empresariales sólidas, zonas francas competitivas, un plan estratégico, infraestructura, conectividad y, sobre todo, talento humano.

Lo que ahora más que nunca necesitamos es una visión compartida capaz de articular todos esos activos en una misma dirección, en una misma estrategia.

Y precisamente de eso quiero hablarles hoy.

Porque hoy no venimos solamente a inaugurar un nuevo centro universitario. Hoy venimos a presentar una visión de ciudad. Una visión ambiciosa, colectiva y transformadora.

Y esa visión tiene un nombre:

El Distrito de Innovación de Santiago de los Caballeros.

Una visión de largo plazo para convertir nuestro conocimiento en prosperidad y en desarrollo sostenible.

Santiago necesita visualizarse como un futuro Distrito de Innovación, y estoy convencido de que nuestra ciudad está preparada para construirlo.

¿Y qué es un Distrito de Innovación?

Es un ecosistema donde universidades, empresas, emprendedores, inversionistas y gobierno trabajan juntos para convertir conocimiento en creación de riqueza y bienestar social. Es un ecosistema donde las ideas encuentran apoyo, la investigación encuentra aplicación y el talento encuentra oportunidades.

Pero un Distrito de Innovación no es simplemente una ubicación geográfica. Tampoco es un parque tecnológico. Y mucho menos es un conjunto de edificios nuevos.

Los distritos de innovación más exitosos del mundo funcionan como ecosistemas vivos. Son espacios donde estos actores colaboran alrededor de una visión compartida de futuro. Su verdadero valor no está en la infraestructura, está en las conexiones que generan. Existen referentes inspiradores alrededor del mundo. Kendall Square en Boston, Ruta N en Medellín, DistritoTec en Monterrey y el distrito 22@ de Barcelona, son ejemplos de cómo la colaboración entre estos actores, puede transformar ciudades enteras. Cada uno tiene características propias y roles específicos, pero todos comparten una misma lección: cuando el conocimiento es compartido y se conecta con la acción, las ciudades aceleran su desarrollo y amplían las oportunidades para su gente.

Como parte de este esfuerzo, UTESA ha elaborado un informe de investigación sobre el potencial de Santiago como Distrito de Innovación, el cual será compartido con todos ustedes y presentado a las autoridades gubernamentales, asociaciones empresariales y organizaciones sociales de la ciudad para su análisis y discusión. Nuestro interés es aportar evidencia, análisis y una visión de futuro que contribuya a enriquecer la conversación sobre el Santiago que queremos construir.

Cuando hablamos del Distrito de Innovación de Santiago, hablamos de una plataforma permanente de colaboración. Un espacio donde los desafíos de nuestras empresas se convierten en retos de investigación para nuestras universidades. Donde los estudiantes, con conocimiento fresco y la energía de la juventud, transforman ideas en emprendimientos guiados por docentes expertos y mentores empresariales. Donde la investigación aplicada encuentra oportunidades de mercado. Donde el capital encuentra proyectos en los cuales invertir. Y donde la innovación se convierte en una herramienta para generar crecimiento económico, inclusión social y bienestar colectivo.

Para que esta visión sea sostenible, deberá estar acompañada por una gobernanza compartida: una gobernanza donde academia, sector privado, gobierno, inversionistas y sociedad civil trabajen de manera coordinada, con metas claras, indicadores medibles y una visión común de largo plazo.

Porque los ecosistemas exitosos no necesariamente nacen por casualidad. Se diseñan. Se construyen. Y se gestionan con propósito.

Pero no estamos hablando de copiar modelos extranjeros. Estamos planteando construir una versión auténticamente santiaguera.

Y aquí Santiago posee una ventaja extraordinaria que pocas ciudades de América Latina pueden exhibir.

En el contexto global, Las universidades son reconocidas como instituciones ancla de los ecosistemas de innovación. Son los lugares donde se forma el talento, donde se genera y transfiere el conocimiento y donde nacen muchas de las ideas que posteriormente transforman economías.

Y en Santiago ocurre algo verdaderamente excepcional.

Nuestra ciudad alberga una concentración académica y de formación técnica extraordinaria. Contamos con nuestra Universidad Tecnológica de Santiago (UTESA), la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), la Universidad Abierta para Adultos (UAPA), la Universidad Dominicana O&M, la Universidad ISA, la Universidad Nacional Evangélica y la Universidad Adventista Dominicana. A ellas se suman instituciones de educación especializadas en formación técnica, ejecutiva y tecnológica como INFOTEP, ITLA, BARNA, CAPEX, T-Eco, IDADE y otros centros que contribuyen al fortalecimiento del capital humano de nuestra región.

Si observamos el mapa de Santiago, descubrimos algo aún más significativo: prácticamente todas estas instituciones están conectadas geográficamente por un mismo eje urbano. Desde la Universidad O&M en la avenida Bartolomé Colón, enlazando con la avenida Salvador Estrella Sadhalá, se articula un corredor natural que conecta la PUCMM, UTESA, continuando e integrándose con la UAPA, la UASD, ISA y el resto del ecosistema educativo de nuestra ciudad en rutas adyacentes a la Avenida Estrella Sadhalá.  

No estamos proponiendo crear un corredor universitario. Estamos proponiendo reconocer uno que ya existe. Y convertirlo en uno de los corredores universitarios y de innovación más importantes del Caribe.

Un corredor donde miles de estudiantes, profesores, investigadores, emprendedores y empresarios interactúen diariamente dentro de un mismo ecosistema de conocimiento. Un corredor donde las ideas circulen con la misma naturalidad con la que hoy circulan las personas.

Silicon Valley nos deja una lección sencilla pero poderosa: su éxito no nació de los edificios, sino de las conexiones humanas. La capacidad de unir talento, universidades, empresas e inversión alrededor de una visión compartida fue lo que transformó una región en un referente mundial. Y no ocurrió únicamente en laboratorios o grandes corporaciones; más bien ocurrió en cafeterías, donde emprendedores, investigadores e inversionistas se encontraban para intercambiar ideas, desafiar conceptos y crear nuevas oportunidades. Al final, el activo más valioso de cualquier ecosistema no son sus infraestructuras, sino las personas y su capacidad para colaborar y crear impacto.

Y esa es precisamente la visión que hoy queremos impulsar para Santiago.

Pero nuestra aspiración va aún más lejos. Queremos que el Corredor Universitario de Santiago se convierta en un símbolo de ciudad. Deseamos construir una cultura donde la avenida Salvador Estrella Sadhalá sea reconocida como el gran eje del conocimiento, la creatividad y el emprendimiento del Cibao, por conectar y enlazar a muchas de las principales universidades e instituciones de formación de nuestra ciudad con todo el tejido empresarial.

Imaginemos un corredor reconocido por su limpieza, seguridad, orden y calidad urbana; un espacio donde el conocimiento inspire el mismo respeto que hoy inspiran nuestros principales símbolos de ciudad.

Un corredor donde el ruido innecesario dé paso al aprendizaje y a la creatividad. Un corredor donde la ciudadanía entienda que está transitando por el lugar donde se forman los profesionales, científicos, emprendedores y líderes que construirán el futuro de la República Dominicana.

Porque si existe un lugar que una sociedad debe proteger como un verdadero santuario cívico, es precisamente aquel donde se genera el conocimiento.

Y ese conocimiento no tiene como propósito quedarse encerrado en un aula o en un laboratorio. Su propósito es convertirse en empresas, en nuevos productos, en empleos, productividad, nuevas tecnologías, mejores servicios de salud, mejores oportunidades educativas y, como objetivo principal, bienestar para nuestras familias y nuestras comunidades.

Esta visión no surge por casualidad. Es el fruto de años de trabajo, aprendizaje y preparación.

Entre los años 2022 y 2024, UTESA tuvo el privilegio de participar en el Programa de Aceleración Regional del Emprendimiento del Massachusetts Institute of Technology, llamado MIT REAP, una de las iniciativas globales más prestigiosas para fortalecer ecosistemas de innovación y emprendimiento.

Y debo decirlo con profunda honestidad: estar en Boston, en la ciudad de Cambridge, en el corazón de uno de los grandes epicentros de innovación mundial, fue sentir que estábamos mirando el futuro de frente. Porque en el MIT el futuro no se espera: se construye.

Hablamos de una institución vinculada a más de cien premios Nobel, con algunos de los centros de investigación más influyentes del mundo, mas de 12,000 patentes activas y un ecosistema emprendedor cuyo impacto económico sería comparable con la décima economía del mundo por las mas de 30,000 empresas creadas.

Pero más allá de esas cifras extraordinarias, la gran lección de este programa fue comprender que la innovación no depende solamente de la ciencia o de la tecnología, sino de la capacidad de articular talento, universidades, empresas, gobierno, capital y emprendedores alrededor de una visión común.

Esa experiencia nos confirmó que Santiago también puede diseñar su propio futuro, si somos capaces de unir nuestra inteligencia colectiva, nuestra industria, nuestras universidades y nuestro espírituemprendedor en un verdadero ecosistema de innovación al servicio de la prosperidad de nuestra gente.

Deseo expresar nuestro agradecimiento a las instituciones que también participaron en este proceso formativo que realizamos en Boston y en Australia, y que han creído en esta visión de futuro: Microsoft Dominicana, Banco Popular, OGTIC, INFOTEP, MESCyT y el gran articulador del proyecto, el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes, MICM.

Deseo reconocer de manera muy especial al señor Víctor ItoBisonó, quien respaldó decididamente este proyecto en momentos oportunos. Su apoyo fue determinante para que hoy podamos dar este gran paso. Y de igual manera, expresamos nuestro agradecimiento al ministro Eduardo YayoSanz Lovatón, por su apoyo en dar continuidad y expansión a esta visión.

Ahora bien, si el Distrito de Innovación es la visión que nos inspira, necesitábamos una primera acción concreta. Una estrategia. Una chispa.

Y esa chispa tiene hoy un nombre:

Es el nuevo Centro de Innovación y Emprendimiento, UTESA Lab.

En un sentido simbólico, si el Distrito de Innovación es el fuego que deseamos encender para Santiago, UTESA Lab es una de sus primeras chispas.

Pero todos conocemos una verdad sencilla: ningún fuego se mantiene vivo con una sola chispa. Necesita combustible y energía. Necesita participación y compromiso.

Por eso hoy hago una invitación abierta a toda la sociedad.
UTESA aporta una chispa. Pero el futuro de Santiago requiere el compromiso de todos.

UTESA Lab será una plataforma viva de innovación, emprendimiento y colaboración; un centro diseñado para acercar la universidad a las necesidades reales de nuestras empresas, impulsar nuevos emprendedores y crear una comunidad comprometida con el desarrollo de nuestra región.

Y ya estamos dando pasos concretos. Gracias al programa Connecta Caribbean, impulsado por BID Lab, apoyaremos emprendimientos tecnológicos con potencial de crecimiento e impacto. Hemos establecido una alianza con Microsoft for Startups para acercar tecnología, mentoría y oportunidades globales a nuestros emprendedores. Asimismo, junto al Centro de Innovación Anacleto Angelini de la Pontificia Universidad Católica de Chile, hemos incorporado metodologías y capacidades que hoy nos permiten acompañar a las empresas en el fortalecimiento de sus procesos de innovación y en la construcción de nuevas oportunidades de crecimiento.

También hemos puesto en marcha programas de formación en áreas estratégicas para el futuro del país, como semiconductores, inteligencia artificial, dispositivos médicos y sostenibilidad industrial.

Y es que estamos convencidos de que la innovación no puede ser un privilegio reservado para unos pocos. Debe convertirse en una cultura, en una capacidad compartida y en una ventaja estratégica para Santiago y todo el país.

¿Y cómo sabremos que estaremos avanzando?

Lo sabremos cuando veamos indicadores con más proyectos universidad-empresa. Más startups nacidas en Santiago. Más patentes y propiedad industrial. Más inversión en innovación. Más empleos de alta cualificación. Más talento quedándose en nuestra ciudad. Y más oportunidades para nuestras familias.

Ese será el verdadero indicador de éxito.

Porque el objetivo final no es construir un distrito. Es construir oportunidades.
En torno a este nuevo centro de innovación y emprendimiento deseo tres llamados:

A las empresas: acérquense. Inviertan en innovación. En UTESA estamos comprometidos con convertir esos desafíos en oportunidades.

Al gobierno: sigamos creando las condiciones que permitan que la innovación florezca, en este distrito de innovación que hoy visualizamos.

Y a nuestras universidades hermanas: unámonos todos. La colaboración será la clave para construir el destino que Santiago merece.

Antes de concluir, deseo expresar mi agradecimiento a la Junta Universitaria de UTESA por creer en esta visión y hacer posible este proyecto; a todo el equipo humano que ha trabajado con dedicación para convertir esta idea en realidad; a nuestros docentes y colaboradores que han asumido el desafío de formarse para impulsar una nueva cultura de innovación; y a mi familia, por comprender siempre la pasión y el compromiso que requiere construir iniciativas que buscan transformar el futuro.

Y de manera muy especial, deseo dedicar este proyecto a la memoria de nuestro fundador, el doctor Príamo Rodríguez Castillo. Don Príamo fue un emprendedor visionario que entendió que las grandes transformaciones comienzan cuando alguien decide dar el primer paso. Por eso, UTESA Lab honra su legado y su permanente mensaje: no hay mejor momento para comenzar que hoy mismo.

Quiero concluir con una convicción profunda: el futuro de Santiago no dependerá únicamente de lo que construyamos, sino de lo que seamos capaces de conectar. Conectar conocimiento con oportunidades. Talento con propósito. Universidades con empresas. Ideas con impacto.

Santiago ya es la Ciudad Corazón. Ahora tenemos la oportunidad de convertirnos también en una ciudad reconocida por su conocimiento, su creatividad y su capacidad de construir futuro. UTESA Lab es una chispa. El Distrito de Innovación es una visión. Pero el verdadero protagonista de esta historia será Santiago: una ciudad que decide creer en sí misma.

Muchas gracias.

 

* Presidente y Canciller del Sistema Corporativo UTESA

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