
El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, dio un mes a los grupos armados ilegales para someterse a la justicia e insinuó que no llevará a cabo negociaciones de paz con ninguno de estos, como las que ha realizado el Gobierno saliente de Gustavo Petro.
“A esas personas que están al margen de la ley, un mensaje categórico: disponen de un mes para entrar en razón (…) y organizar su sometimiento al Estado de Derecho. En mi Gobierno no habrá ofertas generosas ni concesiones inaceptables como las que recibieron del régimen que está llegando a su fin”, expresó De la Espriella al recibir la credencial como presidente electo.
Promesas de recortes y acciones contra los grupos armados
Sus propuestas disruptivas incluyen recortar drásticamente el Estado, bombardear guerrilleros y otros narcos con apoyo de Donald Trump, o revisar la permanencia de Colombia en organismos de cooperación como Naciones Unidas.
De la Espriella venció por menos de un punto porcentual al senador Iván Cepeda, aliado del primer presidente izquierdista del país, Gustavo Petro.
Su triunfo cierra el paréntesis abierto por la izquierda hace cuatro años en un país que durante dos siglos estuvo gobernado por élites de derecha.
Y fortalece “el bloque que está generándose en América Latina”, dice a la AFP Juan David Cárdenas, experto de la Universidad de La Sabana. Es “una vuelta del péndulo a la derecha en la región, que claramente es también consecuencia del papel tan fuerte que ha tenido Trump en los procesos políticos locales”, agrega.
Colombia, primer productor mundial de cocaína, vuelve a estar gobernado por un aliado de Estados Unidos en tiempos en los que Trump intensifica la persecución contra las mafias en la región.


