Opinión

ECO DESDE EL MONUMENTO: La obra narrativa de Bernardo Vega

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Por: Rafael A. Escotto

 

Don Julio Vega Batlle, escritor y novelista deslumbró con sus obras literarias el paraíso de las letras. Su excelencia escritural se revela en la novela «Anadel»: la novela de la gastrosofía», nacida del sentimiento acrisolado de este ilustre ensayista y diplomático dominicano. 

Por los matices que se aprecian en esta novela pudo haberse inspirado en la obra «Gastrosofía oder Lehre von den Freuden der Tafel, una corriente filosófica fundada a finales del siglo XIX por el escritor y gastrósofo alemán Chevalier de Lelly.  

Luego, le siguió en este torrente literario el jurista y escritor francés Jean Anthelme Brillat-Savarin con la puesta en circulación de un ensayo titulado «Filosofía del gusto».

Después de esta entrada, me preguntaran el por qué hago esta acrobacia intelectual. Es que para poder interpretar de donde procede el refinamiento o vena intelectual del historiador, economista y dilecto escritor santiagués Bernardo Vega, recientemente galardonado con el Premio Regional de Historia, por la Asociación de Estudios Caribeños por su libro «La cuestión Racial y el Proyecto Dominicano de Anexión a Estados Unidos en 1870», su ADN de escritor no podía concluir leyendo a ¨Anadel¨ de  don Julio Vega Batlle, sin darle continuidad literaria a ese filón intelectual heredado.

En «La cuestión Racial y el Proyecto Dominicano de Anexión a Estados Unidos en 1870” el lector redescubre el estilo de narrar la historia y exponer los hechos muy característico del amigo y compueblano Bernardo Vega que corresponden al pasado y que forman parte importante del desarrollo cultural de la humanidad. Ese sublime intelectualismo lo vimos en Trujillo y Haití (1988), «Desiderio Arias y Trujillo» se escriben, entre otras obras de raíces sociológica como «Quienes eran los rico al final de la dictadura» (2017).

No podemos pasar por alto el sentir del jurado que calificó la obra de Bernardo, pues dejarlo suelto, sin recogerlo pudiéramos pecar del desmemoriado en la obra del escritor argentino Fabio Martínez. Veamos pues la opinión la exaltación que hace la comisión sobre la “Cuestión racial y el Proyecto Dominicano de Anexión a Estados Unidos en 1870”:  “Su incuestionable pericia como historiador de gran profesionalidad…Su libro es considerado ser una importante y original contribución a la historia del Caribe.”

Este nuevo libro de Bernardo es una provocación al lector caribeño y antillano de indagar sobre las posiciones del debate que enarbolaron las partes en aquella época para resolver las cuestiones sociales, raciales y humanas para concluir en Proyecto Dominicano de Anexión a Estados Unidos en 1870, durante la presidencia de Hiram Ulysses Grant de 1869-1877,  en periodo llamado «Seis años de Báez»  (1868-1873), caracterizados por el afán anexionista, persecuciones políticas, asesinatos, censura y el desfalco de los fondos públicos, según lo narra Sebastián Robiou Lamarche en su libro histórico: El intento de anexar República Dominicana a Estados Unidos. 

Bernardo Vega no se queda tan solo en sus orígenes eruditos recibidos de su padre don Julio Vega Batlle, éste toma la bandera de la literatura de su progenitor y se levanta y se proyecta  gallardo como uno de nuestros historiadores más refinado e inicia una fértil y trepidante carreta por la senda de lo trascendental, de lo fabulosamente educativo que no culmina con la obra premiada, sino que su numen como escritor y cronista se nos muestra episódico y considerable a la vez. 

He querido decir, que a este historiador continental vamos a tener que mirarlo y leerlo más allá de «La cuestión Racial y el Proyecto Dominicano de Anexión a Estados Unidos en 1870.” 

A manera de ponerle punto final a este trabajo y de cuyo placer al escribirlo mi pluma se resiste apartarse por el aroma que evapora cada vez que le dedico tiempo a expresar mis juicios acerca de la abundante obra literaria de carácter sociológico, de economía o histórica de Bernardo Vega. 

No obstante a estos desafíos, que suelen ser propios de intelectuales generosos, el deber me obliga a concluir este artículo a Bernardo  Vega apoyándome en la lucidez filosófica, siempre ineludible, de  Noam Chomsky: 

“¿Quiénes son los guardianes de la historia? Los historiadores, naturalmente. Las clases educadas, en general. Parte de su trabajo es la de conformar nuestra visión del pasado de manera que sostenga los intereses del poder presente. Si no lo hacen así, serán probablemente marginados de una manera o de otra.”

 

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