
Expertos afirmaron que los subsidios a los combustibles pueden ser necesarios para amortiguar crisis inflacionarias, aunque advirtieron sobre los retos fiscales que enfrentan las economías dependientes de importaciones y petróleo.
Durante un conversatorio en Diario Libre, los economistas Tomás Lukin, de la Alianza Global de Justicia Tributaria, y Jorge Coronado, de la Red de Justicia Fiscal de América Latina y El Caribe (Rjfalc), analizaron la crisis global, el aumento de los hidrocarburos y la respuesta de los Estados ante la inflación y desaceleración económica.
Lukin explicó que, según la Cepal, la región deja de recaudar cerca de 6.7 % de su producto interno bruto (PIB), a raíz de las maniobras de evasión en los impuestos del ITBIS y el ISR, equivalente a más de 430,000 millones de dólares anuales.
Dijo que esto lesiona la capacidad de financiar políticas públicas para el desarrollo, el cumplimiento de los derechos humanos, la salud y la educación, además, erosiona la legitimidad de los Estados para intervenir en la economía, haciendo que los gobiernos tengan menos iniciativas frente a las poblaciones para llevar adelante políticas.
Fokin explicó que un déficit fiscal administrable y financiable no necesariamente es negativo en tiempos de crisis, si se utiliza para sostener la economía o financiar inversiones productivas.
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“Una cosa es tomar deuda para pagar deuda y otra cosa es tomar deuda para financiar una ruta que va a sacar exportaciones de tu país”, indicó.
Los expertos señalaron que muchas economías latinoamericanas dependen de importaciones de productos básicos y combustibles, por lo que los conflictos internacionales, cierres de rutas marítimas o aumentos del petróleo terminan impactando directamente los precios internos.


