
La presidenta de la Fundación Flor para Todos, Rosa Ng Báez, afirmó que la comunidad china asentada en República Dominicana no representa una carga para el Estado dominicano, al destacar la trayectoria de trabajo, autosuficiencia, solidaridad e integración que, según sostuvo, ha caracterizado a esta comunidad durante más de 160 años en el país.
Durante su discurso con motivo de la celebración del Festival del Medio Otoño y el 77 aniversario de la fundación de la República Popular China, Ng Báez señaló que los miembros de la comunidad china tradicionalmente han procurado resolver sus necesidades de manera independiente, incluyendo aspectos relacionados con la salud, el financiamiento de pequeños negocios y el respaldo a familias con menores recursos.
“Hay aspectos de nuestra convivencia que es importante destacar con orgullo: la comunidad china no representa una carga para el Estado dominicano”, expresó la dirigente comunitaria, quien explicó que dentro de la cultura china existe una tradición de solidaridad mediante la cual los propios miembros de la comunidad se apoyan para afrontar dificultades económicas y personales.
Ng Báez destacó además los llamados “sanes comunitarios” como una práctica tradicional de ahorro y apoyo mutuo que ha permitido a integrantes de la comunidad iniciar o fortalecer pequeños negocios sin depender necesariamente de financiamientos externos.
La presidenta de la Fundación Flor para Todos también defendió el papel del comercio chino en la economía dominicana y sostuvo que la presencia de estos negocios ha contribuido a facilitar el acceso de las familias a productos de diferentes categorías a precios asequibles.
Cuestionó las percepciones negativas que, según afirmó, se han generado alrededor de los comerciantes chinos y llamó a que cualquier proceso relacionado con el cumplimiento de las leyes comerciales sea aplicado con igualdad, objetividad y sin prejuicios por nacionalidad.
“Los comerciantes chinos no manejamos las aduanas ni participamos en escándalos de corrupción estatal”, manifestó, al tiempo que reiteró su llamado a fortalecer la legalidad y la transparencia en el comercio.
La dirigente comunitaria resaltó igualmente la transformación del Barrio Chino de Santo Domingo en un espacio multicultural donde dominicanos y ciudadanos de diferentes nacionalidades desarrollan actividades comerciales y gastronómicas.
“El Barrio Chino caribeño es la prueba viva de que la diversidad nos enriquece y de que cuando trabajamos unidos en orden y armonía, todos prosperamos”, expresó.


