Misiles norcoreanos fueron entrenamiento con vistas a golpear bases de EE.UU. en Japón

Por Andres Bonilla, en Internacionales de .

SEÚL. Corea del Norte dijo que la salva de misiles disparados este lunes hacia el Mar de Japón fue un ejercicio destinado a preparar un eventual ataque contra bases de Estados Unidos en ese país.

Según un responsable norteamericano, en total cinco misiles balísticos fueron disparados el lunes por Corea del Norte, pero uno de ellos se estrelló en la Península de Corea, cayendo los otros cuatro en el Mar de Japón.

Fuentes estadounidenses y surcoreanas indicaron que no fueron missiles balísticos intercontinentales (ICBM) como los que Pyongyang sueña con dotarse para alcanzar a Estados Unidos.

Se trataría más bien de misiles balísticos de menor alcance, inspirados en los misiles de la era soviética Scud, según las fuentes.

El líder norcoreano Kim Jong-un ordenó y supervisó el disparo de misiles por una unidad de artillería, indicó la agencia norcoreana KCNA.

El objetivo era entrenarse para “golpear a las bases de las fuerzas imperialistas estadounidenses de agresión en Japón, en caso de que sea necesario”. Tres de los proyectiles cayeron cerca de las costas de Japón, dentro de las 200 millas de su zona económica exclusiva, según Tokio.

La ONU se reúne el miércoles

El incidente llevó a Estados Unidos y Japón a solicitar una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU, que se celebrará el miércoles, anunció la delegación norteamericana.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, condenó el lanzamiento de misiles. “Acciones como esas violan las resoluciones del Consejo de Seguridad y minan gravemente la paz y la estabilidad regional”, dijo.

El presidente estadounidense Donald Trump y el primer ministro japonés Shinzo Abe, examinaron la situación en una conversación por teléfono, informó un funcionario norteamericano a la AFP.

Abe había declarado horas atrás que “Corea del Norte ha alcanzado un nuevo nivel de amenaza”. “Los disparos reiterados de Corea del Norte son un acto de provocación para nuestra seguridad y una violación flagrante de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU. De ninguna manera podemos tolerarlo”, dijo ante el Parlamento.

Sopesando la respuesta

Kim Jong-Un intenta desarrollar un misil balístico intercontinental capaz de llegar hasta Estados Unidos, algo que según advirtió hace meses Trump “no sucederá”.

El departamento de Estado condenó “enérgicamente” el lanzamiento de los misiles y advirtió que Estados Unidos estaba listo para usar “toda la gama de medios” a su disposición “contra esta creciente amenaza”.

El mes pasado, Pyongyang había lanzado un misil balístico –el primero desde octubre de 2016– que según Seúl estaba destinado a poner a prueba la respuesta de Trump.

El mandatario norteamericano calificó entonces a Corea del Norte como un “gran, gran problema” y dijo querer darle una respuesta “muy enérgica”.

Washington ha advertido en varias oportunidades que no tolerará que Corea del Norte acceda al arma nuclear. Estados Unidos presiona además a China, principal aliado y socio comercial de Corea del Norte, a hacer lo máximo para controlar a su país vecino.

El costoso escudo de EE.UU.

El presidente interino surcoreano, Hwang Kyo-Ahn dijo tras una reunión del Consejo de Seguridad Nacional ser partidario de un “rápido despliegue” del costoso sistema de defensa antimisiles norteamericano THAAD, una eventualidad que irrita particularmente a China.

Seúl y Washington iniciaron la semana pasada una serie de ejercicios militares conjuntos que también enfurecen a Pyongyang porque los considera como ensayos de una eventual invasión.

Las resoluciones de la ONU prohíben a Corea del Norte el uso de cualquier tipo de misil balístico.

Sin embargo, seis paquetes sucesivos de sanciones impuestos por la ONU desde un primer ensayo nuclear norcoreano en 2006 no han logrado disuadir a Pyongyang de seguir adelante con su programa.

El año pasado, Corea del Norte realizó dos ensayos nucleares además de varios lanzamientos de misil.

Los analistas divergen sobre el estado de desarrollo de Pyongyang en materia de armas nucleares pero todos coinciden en que ha logrado enormes avances en esa dirección desde la llegada al poder de Kim, tras la muerte de su padre, Kim Jong-Il, en diciembre de 2011.

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