Progresamos juntos o perecemos juntos

Por Redacción, en Opinión de .

Por Apolinar Núñez

Rep. Dom. -A diario, la creciente complejidad de las coyunturas socio-económicas lanzan a dirigentes de los distintos sectores productivos a violentas discrepancias sobre cómo acomodarse a la corrupción, sobre cómo protegerse de los impuestos punitivos, de los controles estatales, de las voces que exigen una urgente justicia social entre los dominicanos.
La tradicional cúpula empresarial se ha dividido en volátiles sombrillas que más o menos cobijan a pequeños grupos desafiantes que pretenden, a veces, maximizar sus reclamos.
Los empresarios emergentes se asocian para buscar espacios donde puedan enfrentar a los otros para opacarlos, vencerlos con cualquier instrumento ofensivo.
Cada uno de ellos esgrime desaforados profetismos, terrorismos verbales persiguiendo, con ellos, exhibir cierto liderazgo.
Caen en una sucesión de errores, de los cuales aprenden muy poco y de los que nuestros líderes políticos se aprovechan para atraer contrarios mientras les distribuyen dádivas, decretos o códigos.

No demando uniformidad ni unicidad, sino unidad en la diversidad para combatir el mal-desarrollo y para salvar las frágiles existencias vegetativas de los indigentes, el corroído medio ambiente, la persistente desculturización que sufre la República Dominicana.
No aspiro a que haya una atracción simultánea de todos los que dirigen la economía dominicana, pero sí anhelo una alianza de todos los grupos económicos para lograr que la democracia política empuje a la económica y tengamos un país más vivible sin comerciantes e industriales inmersos en controversias, en desavenencias que los arrastren a inútiles fraccionamientos.
No es asunto de eficiencia o competitividad, sino de vida o muerte, de que progresamos juntos o perecemos juntos.