Opinión

La correlación de fuerza en los conflictos geopolíticos  

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Por Máximo Sánchez

 

 

 

Los conflictos geopolíticos actuales que, hasta el año 2022 se habían debatido en declaraciones y advertencias de los sectores interesados, se radicalizaron a finales de febrero de ese año, cuando ante el fallo de la diplomacia y las claras pretensiones de la Organización del Tratado del Atlántico Norte de adherir a Ucrania a dicha organización, Rusia lanzó su operación militar especial.

 

El fracaso de los acuerdos de Minsk, firmados en septiembre del 2014, luego del golpe de estado que depuso al presidente Viktor Yanukovich; dio lugar a nuevas negociaciones que, buscaban detener la guerra civil que se desarrollaba entre las provincias de preponderancia rusa y el gobierno central de Ucrania.

 

Los 7 años de guerra civil en Ucrania, desde el 2014 hasta el 2022, dejaron quizás más víctimas que, las que se han producido luego de que Rusia entrara oficialmente en la guerra; pero durante estos 7 años existe una ausencia de información muy curiosa en los medios occidentales.

 

Los reclamos rusos sobre la independencia de las provincias de población de mayoría rusa, más la no adhesión de Ucrania a la OTAN, les fueron prometidos en los tratados de Minsk y luego en las conversaciones de Estambul, pero los líderes de los países europeos se sentían tan seguros de una derrota rusa en Ucrania que, llegaron a burlarse públicamente de esos acuerdos.

 

Ángela Merkel ex canciller alemana, dijo de manera pública que Minsk había sido un chance, para que Ucrania pudiera prepararse para la guerra, y cuando los entendimientos de Estambul estaban listos para la firma, Boris Johnson ex primer ministro del Reino Unido, ordenó a los ucranianos no firmar ese acuerdo, porque Rusia lucía tan débil que no se aventuraría a una guerra larga.

 

La correlación de fuerzas favorece a Rusia

 

Bueno, la guerra comenzó en febrero del 2022, y estamos finalizando el 2026; Rusia ha participado con un tercio de su ejército, 360 mil soldados de un ejército que ronda el millón de hombres sobre las armas, más una indeterminada cantidad de reservistas.

 

En febrero del 2027, esta guerra arribará a su quinto año; y la desintegración rusa, esperada por la OTAN, Unión Europea y occidente no parece realizarse. El presidente Donald Trump denunció que la administración de Joe Biden había ayudado a Ucrania con US $360 mil millones de dólares, y la Unión Europea ha restringido los beneficios sociales de sus ciudadanos para cooperar con esa guerra.

 

Las guerras, podemos saber cómo comienzan, pero nunca cómo terminarán; la Federación Rusa, al día de hoy se muestra unida, el aislamiento mediante las sanciones económicas no ha tenido efecto, y no se le ve rogando por un alto al fuego; mientras que, la Unión Europea quiere una tregua, sus primeros ministros caen o se tambalean, y sus ciudades se sumergen en caos y protestas sociales.  

 

La guerra del Medio Oriente

 

La operación “Furia Épica” comenzó el 28 de febrero de este año, 2026, y se suponía que su duración sería de pocas semanas; decapitar el régimen iraní y levantar la población disgustada contra los reductos del tiránico gobierno, eso era todo, según los medios de prensa; así fue el cálculo de Benjamín Netanyahu, primer ministro israelí.

La primera parte, fue sin dudas un éxito rotundo, para EEUU e Israel; el ayatolá Alí Jameneí fue removido del mundo de los vivos, junto a parte de su familia y una buena parte de la dirigencia del gobierno iraní; la segunda parte no obedeció al libreto; el régimen de Irán se reorganizó como por arte de magia, y la retaliación comenzó sobre sus atacantes, tomando como estandarte las figuras de sus mártires.

Estados Unidos de América e Israel han sufrido muchos daños causados por los misiles iraníes, en una guerra que no debía pasar de algunas semanas y que, está arribando a sus 8 meses sin ningún tipo de solución, y muchas complicaciones que no estaban en la lista originaria del conflicto, como el cierre del Estrecho de Ormuz y la ruina económica de los estados del Golfo Pérsico.

Y como para completar el tablero, los hutíes, o movimiento Ansar Allah como es oficialmente conocido, ha arrinconado al gobierno oficial de Yemen, el cual está a punto de caer; pero Ansar Allah no se ha conformado con su asedio al débil régimen de Yemen, sino que ha ampliado sus ataques hasta Arabia Saudita, un aliado incondicional de Washington, allí Mohammed Bin Salman, el príncipe regente, clama desesperado por ayuda que no llega.

El arribo al poder de AnsarAllah, puede hacer más crítica la crisis de los combustibles y el tránsito de mercancías por la zona, ya que entraría en dominio total del estrecho de Bab el Mandeb; por allí, ya no pueden pasar barcos israelíes, ni saudíes.

En definitiva, Estados Unidos e Israel son dos potencias nucleares; EEUU tiene suficiente poder armamentístico, para borrar la civilización persa como lo ha manifestado el presidente Trump, y así, puede sacar a un contendiente molestoso del Oriente Medio, pero, el Armagedón que se produciría con esos ataques nucleares, también puede barrer a sus propios aliados en el área, y las consecuencias serían impredecibles.

Como dijimos antes, las guerras, según las coyunturas geopolíticas, podemos saber cómo comienzan, pero jamás cómo terminan.

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