Opinión

La Policía Nacional, la seguridad ciudadana y el General Guzmán Fermín

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Por Máximo Sánchez.

 

 

Las confrontaciones de diferentes formas de pensar en los entornos políticos, sociales y económicos pueden ser beneficiosas, siempre y cuando, las pasiones humanas no hagan pasto y se adueñen del juego de las ideas.

 

Por la importancia que reviste la seguridad ciudadana en una sociedad civilizada, damos seguimiento a todas las exposiciones y juicios sobre este tema y la Policía Nacional, institución encargada legalmente de garantizarla; por esta razón, conocemos las ponencias del Gral. Retirado Dr. Rafael Guillermo Guzmán Fermín.

 

Con el debido respeto, en lo adelante nos referiremos al Gral. ® Dr. Guzmán Fermín, como Gral. Guzmán Fermín, para evitar problemas con nuestros amigos los editores de los diarios, porque haremos muchas referencias a los conceptos que él emite en sus exposiciones sobre la Policía Nacional.

 

Entendemos que el Gral. Guzmán Fermín (ex jefe de la Policía Nacional) defiende dicha institución, como le aconseja su conciencia hacerlo, o sea como parte de una familia de la que ha formado parte en la mayor parte de su vida; por tanto, mirar hacia dentro debe ser difícil para él, y mucho más difícil debe ser enjuiciar la familia de una manera objetiva.

 

Antes de concentrarnos en nuestras contradicciones con algunas de sus ponencias, debemos decir que, nuestra valoración del desempeño del Gral. Guzmán Fermín al frente de la institución del orden, es muy positiva; lo que no nos impide tener serias discrepancias con su valoración actual de esa institución.

 

Otra cosa, cuando el General expone en sus artículos periodísticos, aunque no es un crítico de los desmanes policiales, sino más bien un proponente a favor de una mejor institución, se muestra más mesurado, que cuando expone en sus entrevistas de programas de opinión.

 

Discrepancias

 

Nuestras discrepancias con los juicios del Gral. Guzmán Fermín, están centradas en la forma en que él sitúa los desmanes policiales y los clasifica; según el General, son hechos aislados que no deben empañar la imagen de toda la institución; opinión esta, que no podemos compartir de ninguna manera a la luz de los hechos.

 

Repasemos algunos hechos que según el General no determinan un comportamiento institucional: El 14 de abril del 2021, la cadena internacional de noticias BBC Mundo resaltaba el siguiente titular “La muerte de una pareja de jóvenes evangélicos desata indignación en República Dominicana”.

 

Pero ya en diciembre del 2020, unos 5 meses antes, una patrulla policial había emboscado y ultimado al piloto Teniente coronel Israel Rodríguez Cruz, cuando llegaba a su casa en Mao, provincia Valverde; nunca se ha explicado que pasó con este joven oficial; casi en la misma fecha fue tiroteada por otra patrulla el vehículo de la Dra. Silvia Peñaló en la misma ciudad de Mao.

 

Y así, prosiguiendo este comportamiento delincuencial desde las filas policiales, nos encontramos con los hechos de San José de Ocoa, Azua y otros lugares del país, donde jóvenes profesionales han sido víctimas de patrullas policiales o de policías individuales o de golpizas en cuarteles policiales.

 

En Azua muere el joven Robinson Ramón Méndez, en San José de Ocoa el abogado Ramón Alexis Castillo, en Boca Chica ultiman a la arquitecta embarazada Leslie Rosado frente a su hija adolecente.

 

Ahora bien, esta cadena de hechos exceptúa las muertes por golpizas en los cuarteles policiales y las ejecuciones extrajudiciales, como calificó el fenecido Dr. Franklin Almeida los intercambios de disparos; por ejemplo, al joven David de los Santos, lo apresaron en un centro comercial en un anochecer, y al día siguiente en el cuartel del Centro Olímpico, le entregaron a su madre un cadáver sanguinolento.

 

Lo que queremos resaltar con este recuento, es que los hechos de violencia que causan víctimas y dolor a la familia dominicana, provenientes de las filas policiales, no son hechos aislados, es un comportamiento institucional, cuyas causas deberían ser motivo de análisis por los varios expertos jefes de policía que hemos tenido, y en cuyos mandatos no ha habido epidemias criminales como la que sufrimos.

 

Los dominicanos vivimos en un país, donde la seguridad ciudadana es un eufemismo, donde la institución encargada de proteger a la ciudadanía atropella y masacra en muchos casos a personas inocentes, mientras los delincuentes se mueven libremente proliferando puntos de droga e intranquilizando a todo el mundo con un libertinaje fuera de control.

 

No se puede hablar de reforma policial y seguridad ciudadana, hasta que no se limpie la Policía Nacional de mentes criminales, de malvivientes y delincuentes.

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