
Por Luis Céspedes Peña
Hay una sociedad, basada en la capacitación técnica y profesional fundamentada en los jóvenes, menores de los 35 años, que es cuando concluye esa edad, pero juntos a otros mayores inquietos que siempre se consideran aptos para aportar a favor del desarrollo del país, que sigue trillando un bello camino para en un tiempo, no muy lejano, acuñar sus ideas para fijar el rumbo al sano progreso que requiere la República Dominicana.
Como padre, tengo el deber de manifestar que la nación no sólo necesita jóvenes capacitados, sino pensadores, estudiosos de las ideas que mueven el mundo de hoy, para entonces poder fijar posiciones correctas en torno al progreso, no sólo personal, sino colectivo, siempre, con la ayuda de Dios como guía espiritual, para trabajar por su mejoría económica o social, sumándole un alto porcentaje a los intereses de la patria, construida a base de la sangre o el sacrificado de nuestros libertadores.
La graduación de 636 personas, en su mayoría jóvenes menores y mayores de los 35 años, realizada por la Universidad Tecnológica de Santiago (UTESA), creada por nuestro amigo, gran visionario que no necesitó del apoyo del empresariado tradicional de Santiago para crecer, doctor Príamo Rodríguez Castillo, nos dice que la República Dominicana sigue superando a la mayoría de naciones de América Latina, con respecto a la formación educativa y las iniciativas para las inversiones en otras áreas de la economía.
En la entrega de títulos realizada por la UTESA, con la presencia del investigador español, que funge desde hace muchos años como profesor de esa academia, doctor Francisco Orgaz Agüera, revestido con el mérito de Doctor Honoris Causa, recibieron sus certificaciones 19 jóvenes que concluyeron sus estudios de ingeniero en Informática o de Sistemas Computacionales, una de las profesiones que hoy controlan al mundo de la información.

En ese grupo está mi hijo, Luis Miguel Céspedes Vega, quien recibió su título de Ingeniero en Informática. Él, desde niño, se enamoró de la informática. Se graduó como bachiller-informático en el Instituto Germosén. Confeccionó el periódico El Quisqueyano.com, el cual humildemente dirigimos, y él desempeñando sus funciones de director técnico. Trabajó en el Departamento de Ingeniería en la Corporación de Acueducto y Alcantarillado de Santiago (CORAASAN).
Como ingeniero en Informática o de Sistemas Computacionales, también se graduaron los jóvenes José Agustín Guerrero Rivas, Eridania Acosta Taváres, Braulio Binet Santos, Germán De Jesús Candelario Veras, Christopher de Jesús Castaño Mejía, Ricardo Clase Díaz, Jeison José de los Santos Núñez, Isaac Espinal, Edwin De Jesús Espinal Muñoz, Elián José Gómez Taveras, María Elena Lagual Campusano, Deimy Mariel Minaya Ureña, Geraldy Núñez Fernández, José Alexander Pascual Rosa, Edwin Miguel Peralta Rodríguez, Robert Alexander Rosario Miranda, Benjamín Tavárez Cruceta y Junior Andrés Vargas Peña. Esa carrera es dirigida por el profesor Ing. Fausto Martínez.
Pero lo que más sorprendió a muchos de los que asistimos a ese acto, fue que el mayor número de graduandos es de médicos, con una cantidad de 131. Otros se graduaron en otras áreas vinculadas a la rama de la Medicina.
Antes de continuar escribiendo de este evento, es importante señalar que esa graduación fue dirigida por el presidente-canciller de la UTESA, ingeniero Frank Rodríguez González, su hermana, la rectora doctora Lily, y la madre de éstos, esposa del doctor Priámo Rodríguez Castillo, actual directora del periódico La Información, como miembro de la Fundación Asociación Universidad Tecnológica de Santiago, Ingrid González de Rodríguez. También estuvieron vicerrectores, directores de Carreras y otros funcionarios de ese conglomerado. También hay que destacar la presencia del senador Daniel Rivera.
Retornando a las graduaciones, debemos destacar los esfuerzos de padres e hijos para estudiar en la UTESA, como de la misma cooperación de la institución académica. También recibieron títulos 23 licenciados en Enfermería. En Fármaco-bioquímica se graduaron 21 y en Bioanálisis 41.
Muchos se preguntan si hay un interés mayor de los jóvenes en estudiar Medicina para ayudar a disminuir las enfermedades o de hacerse ricos en poco tiempo. La realidad es que hoy en nuestro país aumenta el número de enfermos. Pero también aumentan las instalaciones hospitalarias.
Hay que entender que las clínicas privadas representan negocios. Sus propietarios deben ganar por sus inversiones. También hay que considerar que nuestro país está en su modelo de subdesarrollo.
La nación necesita médicos y enfermeras, de manera especial, que trabajen para su subsistencia, pero sin abusar de las necesidades de los pacientes. Queremos que los jóvenes médicos, de manera especial, piensen en mejorar sus condiciones económicas y sociales, pero siempre pensando en que los más necesitados esperan de ellos sus manos amigas.
No queremos ver a nuevos médicos, especialmente salidos de la clase pobre, que en cuatro o cinco años sean multimillonarios, como también ocurre con muchos comunicadores, raramente miembros del Colegio Dominicano de Periodistas (CDP), de la mayoría del SNTP y los locutores. Son riquezas muy cuestionadas.
¡Ese no es el cambio que queremos! La mayoría del país tiene cifrada su esperanza en que la juventud, que aunque todavía el proceso electoral es controlado por las personas con más de 40 años, sea ejemplo para las venideras generaciones.
¡Gracias por leernos!


